El Chiquitibum cumple más de 100 años
Si existe una porra capaz de unir a generaciones enteras de mexicanos frente a una cancha, un estadio o incluso una celebración familiar, esa es sin duda el famoso Chiquitibum. Lo que para muchos comenzó en el Mundial México 86, en realidad tiene una historia mucho más antigua que se remonta a los primeros años del futbol organizado en nuestro país.
Aunque alcanzó fama internacional durante la Copa del Mundo celebrada en México en 1986, especialmente gracias a los recordados comerciales protagonizados por la llamada “Chica Chiquitibum”, la realidad es que esta porra nació más de seis décadas antes y forma parte del patrimonio cultural deportivo mexicano.
Curiosidad: El Chiquitibum originalmente se llamaba “Siquitibum” y surgió en 1923, convirtiéndose en una de las porras deportivas más antiguas que siguen vigentes en México.
La historia cuenta que Carlos Garcés, uno de los fundadores del Club América y figura importante del futbol nacional, viajaba en tren rumbo a Guatemala junto con otros integrantes de la selección mexicana cuando comenzó a escuchar el sonido repetitivo de las ruedas sobre las vías.
Inspirado por aquel ritmo constante, decidió improvisar un canto para animar a sus compañeros de equipo. Lo que comenzó como una ocurrencia durante un largo viaje terminó transformándose en una tradición que más de cien años después sigue escuchándose en estadios y celebraciones.
Curiosidad: Carlos Garcés no sólo ayudó a crear el Chiquitibum; también fue fundador del Club América, colaboró en la creación de Cruz Azul y llegó a presidir la Federación Mexicana de Futbol.
Con el paso de los años, la porra dejó de pertenecer exclusivamente a un equipo y comenzó a ser adoptada por aficionados de distintos clubes, selecciones deportivas e incluso por personas que la utilizaban en fiestas patrias, cumpleaños y reuniones familiares.
Su popularidad creció tanto que terminó convirtiéndose en un símbolo nacional asociado a la alegría, la unión y el espíritu de apoyo colectivo. En muchos momentos difíciles para el país, el Chiquitibum también fue utilizado como una forma de levantar el ánimo y reforzar el sentido de comunidad.
Curiosidad: Algunas expresiones incluidas en la porra tienen influencias provenientes de antiguos cantos populares de origen africano y árabe que con el tiempo fueron adaptados a distintas expresiones culturales alrededor del mundo.
La llegada del Mundial México 86 impulsó definitivamente su fama internacional. Millones de personas escucharon el canto durante los partidos, mientras que la imagen de la modelo española Mar Castro en un popular comercial de televisión convirtió a la porra en un fenómeno mediático.
Aquella Copa del Mundo también representó un momento importante para México, que apenas meses antes se recuperaba de los efectos del terremoto de 1985. Para muchos aficionados, el Chiquitibum se transformó en una expresión de resiliencia y optimismo en una etapa compleja para el país.
Curiosidad: Durante el Mundial México 86 también se popularizó mundialmente “la ola” en los estadios, una tradición que continúa vigente en eventos deportivos de todo el planeta.
Hoy, más de un siglo después de su creación, el Chiquitibum sigue formando parte de la identidad mexicana. Suena en estadios, escuelas, eventos deportivos y celebraciones populares, manteniendo viva una tradición que ha acompañado a varias generaciones.
De cara al Mundial 2026, que tendrá a México nuevamente como una de sus sedes, no sería extraño escuchar una vez más este emblemático canto resonando entre miles de aficionados. Para los habitantes de OBR, el Chiquitibum representa mucho más que una porra deportiva: es un recordatorio de cómo las tradiciones pueden unir a las personas y convertirse en parte de la historia colectiva de todo un país.
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