La estrategia detrás de los recorridos de Lamarque
Durante las últimas semanas, los comunicados emitidos por el equipo de Javier Lamarque han mantenido una narrativa constante. Desde que solicitó licencia a la Presidencia Municipal para participar en el proceso interno de Morena rumbo a la coordinación de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Sonora, los mensajes públicos muestran una línea de comunicación basada en la presencia territorial y el contacto directo con distintos sectores sociales.
Los boletines describen prácticamente la misma dinámica en cada jornada: recorridos casa por casa, visitas a colonias, encuentros con comerciantes, reuniones vecinales y asambleas informativas. Mujeres, jóvenes empresarios, militantes, habitantes de colonias populares y comunidades rurales aparecen como protagonistas de una agenda que privilegia el diálogo cara a cara por encima de los eventos masivos.
Curiosidad: En comunicación política se conoce como estrategia territorial al conjunto de actividades que buscan generar cercanía mediante visitas presenciales, recorridos y encuentros comunitarios, en lugar de depender únicamente de publicidad o redes sociales.
Otro elemento que se repite de forma constante es el concepto de “escuchar”. En prácticamente todos los comunicados aparecen frases relacionadas con escuchar a la ciudadanía, conocer necesidades, dialogar con las familias o construir decisiones desde el territorio. Este tipo de mensajes buscan transmitir una imagen de apertura y contacto permanente con la población.
También destaca el uso reiterado de conceptos como “unidad”, “historia de lucha”, “transformación”, “territorio” y “organización”. Más que presentar propuestas específicas en cada boletín, la comunicación se centra en reforzar una identidad política y recordar el origen del movimiento al que pertenece, apelando a la continuidad y a la cercanía con la militancia.
Curiosidad: Los analistas de campañas suelen identificar las palabras que más se repiten en los discursos para comprender cuáles son los atributos que un personaje político intenta posicionar ante la opinión pública.
Otro aspecto relevante es la segmentación de públicos. En pocos días se difundieron actividades dirigidas a mujeres, empresarios jóvenes, comerciantes de tianguis, vecinos de colonias y simpatizantes reunidos en auditorios. Esta diversificación permite construir mensajes adaptados a distintos grupos sin abandonar una narrativa general centrada en la proximidad con la ciudadanía.
En contraste, los comunicados dedican menos espacio a anuncios de políticas públicas concretas o nuevas propuestas de gobierno. El énfasis recae en las imágenes de recorridos, reuniones y conversaciones con la población, una característica frecuente en etapas donde los actores políticos buscan fortalecer su presencia pública y consolidar vínculos con diferentes sectores sociales.
Curiosidad: En una estrategia de comunicación política, la repetición de formatos, escenarios y mensajes no suele ser casual. La constancia ayuda a que el público identifique rápidamente la narrativa que un equipo busca posicionar.
Desde una perspectiva de comunicación, el conjunto de boletines permite observar una estrategia coherente: presencia permanente en territorio, encuentros de proximidad, mensajes orientados a la escucha y un discurso que insiste en la organización comunitaria como eje central. Independientemente de la valoración política que cada ciudadano haga, estos elementos muestran un diseño comunicacional consistente y fácilmente identificable.
Para la comunidad de OBR, seguir de cerca este tipo de estrategias resulta relevante porque permite comprender cómo los distintos actores políticos construyen su comunicación pública durante los procesos internos y de cara a futuras contiendas. Más allá de las preferencias de cada persona, analizar los mensajes ayuda a formar una ciudadanía mejor informada y con mayores herramientas para interpretar el escenario político local.
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