Narcomanta en OBR: cuando la violencia comienza a parecernos normal

Narcomanta en OBR: cuando la violencia comienza a parecernos normal

La tarde del pasado domingo, ciudadanos que transitaban por el paso a desnivel ubicado en la entrada de la colonia Benito Juárez reportaron la presencia de una manta colocada sobre la calle No Reelección, entre Obregón y Sufragio Efectivo. De acuerdo con la información difundida originalmente por distintos medios digitales, se trataba de una tela blanca con un mensaje escrito en letras negras y cuyo contenido hacía referencia a presuntas disputas entre grupos criminales de la zona.

Tras el reporte, autoridades acudieron al lugar y aseguraron el objeto para integrarlo a las investigaciones correspondientes. Hasta el momento, la información compartida públicamente no permite establecer quién colocó la manta ni verificar la autenticidad, autoría o alcance de las amenazas contenidas en ella. Por esa razón, OBR Noticias no reproducirá el mensaje ni atribuirá su contenido a alguna organización específica sin información oficial que lo sustente.

El hallazgo adquiere especial relevancia por el contexto de preocupación que atraviesa la comunidad ante recientes episodios de violencia y amenazas que han generado conversación en torno a músicos, creadores de contenido y otras figuras con exposición pública. Sin embargo, relacionar directamente esta manta con acontecimientos específicos sin una determinación de las autoridades podría alimentar rumores y desinformación precisamente en un momento en el que la ciudadanía necesita información responsable.

Pero quizá uno de los aspectos que más debería hacernos reflexionar está en otro lugar: nuestra reacción como sociedad. En las publicaciones que dieron cuenta del hallazgo aparecieron numerosos comentarios haciendo bromas sobre la caligrafía, el material utilizado, el lugar donde fue colocada e incluso sobre quienes pudieron haberla elaborado. El humor puede ser una manera humana de enfrentar situaciones difíciles, pero también vale la pena preguntarnos qué significa que una amenaza relacionada con la delincuencia pueda convertirse rápidamente en motivo de entretenimiento en nuestras redes sociales.

¿Nos estamos acostumbrando?

Cuando una manta con amenazas aparece en un espacio público y nuestra primera reacción es hacer un meme, bromear o continuar desplazándonos por la pantalla como si se tratara de cualquier otra publicación, existe el riesgo de que la violencia vaya perdiendo su capacidad de indignarnos. Normalizar no significa necesariamente aprobar. A veces significa algo mucho más silencioso: acostumbrarnos a vivir rodeados de acontecimientos que antes nos habrían parecido extraordinarios.

También debemos ser cuidadosos con la información que compartimos. Reproducir íntegramente mensajes atribuidos al crimen organizado, especular sobre quién los escribió o señalar personas sin pruebas puede contribuir involuntariamente a amplificar intimidaciones, generar miedo o involucrar a ciudadanos que nada tienen que ver con los hechos. Informarnos es necesario; convertir cada versión surgida en redes sociales en una certeza puede resultar peligroso.

La pregunta para OBR debería ir más allá de quién colocó una manta. ¿Qué podemos hacer para evitar que la violencia continúe ocupando espacios físicos, digitales y cotidianos de nuestra ciudad? Una parte corresponde indudablemente a las instituciones encargadas de investigar delitos y procurar justicia, pero como ciudadanos también podemos contribuir evitando difundir rumores, denunciando situaciones de riesgo por los canales correspondientes y dejando de convertir la violencia en espectáculo.

También necesitamos recuperar nuestros espacios públicos. Calles, plazas, parques y pasos a desnivel pertenecen a la comunidad. Cuando una expresión intimidatoria aparece en uno de ellos, el impacto no termina cuando las autoridades retiran el objeto. Queda la percepción de inseguridad entre quienes pasan diariamente por ahí y, sobre todo, la sensación de que determinadas manifestaciones criminales comienzan a integrarse al paisaje de la ciudad.

OBR merece una conversación distinta. Una donde podamos exigir resultados a las autoridades sin amplificar propaganda criminal; donde podamos informar sin glorificar a quienes generan violencia; y donde las redes sociales sirvan para alertar y ayudarnos entre ciudadanos, no para convertir amenazas y hechos violentos en algo cotidiano.

Esta publicación forma parte de la sección Denuncia Ciudadana de OBR Noticias y retoma información y reacciones difundidas públicamente en redes sociales y distintos medios digitales. La autoría y autenticidad del mensaje referido no han sido determinadas con la información disponible para este medio. Existe derecho de réplica: si usted está relacionado directamente con el tema, cuenta con información que permita precisar los hechos o considera necesario realizar alguna aclaración, puede comunicarse con OBR Noticias o dejar su comentario.

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