La partida de un ser amado

Hace unos días tuve la oportunidad de ver la última película de Will Smith, el nombre interesante al final de la película, Belleza Inesperada, aclaro que no es un promocional para la película, aunque es bastante recomendable, pero el tema hace referencia al duelo de un papá hacia su hija, algo que para muchos sería lo último que desearían pensar, sobre todo en esta temporada navideña, pero la realidad nos enfrenta de una u otra forma a una historia tal vez en algo parecida, hace algunos años un tío muy querido también partió, hace unos días un primo también lo hizo, no es nada sencillo aceptar una pérdida de un ser querido, pero sumarlo a la temporada navideña lo hace aún más complicado.

Cuando un ser querido se va no hay ninguna palabra que verdaderamente dé consuelo, aunque las personas dicen cantidad de cosas extrañas a los familiares en duelo, los expertos afirman que lo más coherente que le podemos decir a alguien que pasa por este escenario es afirmarle “estoy contigo”, del resto pues realmente sería absurdo, decir te acompaño en tu dolor no es algo que de consuelo, o está en un mejor lugar, estas como algunas de las frases más comunes en este trance.

En algún momento una colega que tiene mayor conocimiento en el tema, afirmaba que con frecuencia las personas sufren más por lo que dejarán de recibir de la persona que se va, a mi consideración si esto se presenta es más por cuestión cultural que por emocional, definitivamente duele la pérdida, pero comúnmente se expresan así: ¿Quién me cuidará? ¿Cómo le haré sin ti? ¿Por qué me dejaste? Entre otras…

De cualquier forma la partida de cualquier persona duele, obviamente mientras más cercana emocionalmente a nosotros duele más, y la gran pregunta: ¿Qué hacer cuando un ser amado parte? Definitivamente permitirse sentir el dolor, vamos, se vale llorar, y no tiene absolutamente nada de malo, en este sentido no puede ser reprochable de ninguna manera el permitirse expresar los sentimientos que se tienen hacia quien deja esta vida, acepta la realidad, sería más el sufrimiento si no nos decidimos a aceptar la realidad de que una parte de la vida misma es la muerte, sí, suena frio, pero nos guste o no así es.

Un punto importante también es pensar en los buenos momentos que compartimos con ese ser amado y sobre todo agradecer que tuvimos la oportunidad de coincidir poco o mucho con esa persona, puede ser que la tranquilidad emocional no llegue de inmediato, el duelo es un proceso paulatino, que en ocasiones llega a tardar hasta un año, en caso de que el sentimiento de tristeza persista es importante buscar a un especialista en la conducta que domine el tema de la tanatología, quien nos puede apoyar de manera eficaz y eficiente.

Lo mejor que podemos hacer es disfrutar de nuestros seres queridos lo más que podamos, agradeciendo cada momento bueno y malo que hemos pasado con todos y cada uno de ellos, desafortunadamente no tenemos la certeza de cuánto tiempo estarán o incluso estaremos con ellos, por lo que es importante vivir lo más y mejor que podamos juntos.

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ALEXIS HUMBERTO MEZA HIGUERA

LICENCIADO EN PSICOLOGÍA
INSTITUTO TECNOLÓGICO DE SONORA
CED. PROF. SON 025128
Cel. (644) 451-6807
alexismeza@msn.com
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