La Mataviejitas reaparece en silla de ruedas

La Mataviejitas reaparece en silla de ruedas

Juana Barraza Samperio volvió a colocarse frente a las cámaras dos décadas después de su detención. Conocida nacionalmente como “La Mataviejitas”, apareció en un video difundido durante una visita de la diputada local Rebeca Peralta al Centro Femenil de Reinserción Social de Tepepan, en la Ciudad de México. En las imágenes se observa a Barraza en silla de ruedas y agradeciendo los apoyos entregados a las mujeres privadas de la libertad, una escena que rápidamente volvió a poner uno de los casos criminales más recordados de México en la conversación pública.

La imagen resulta particularmente impactante por el paso del tiempo. Barraza fue detenida el 25 de enero de 2006, después de años de investigaciones por homicidios de adultas mayores en la capital del país. En 2008 recibió una sentencia acumulada de 759 años de prisión por 16 homicidios y 12 robos, una cifra que todavía sorprende cuando se recuerda el expediente. Sin embargo, hay una precisión importante: desde que se dictó la sentencia, autoridades explicaron que la legislación aplicable establecía un máximo efectivo de 50 años de prisión, por lo que los 759 años representan la suma de las penas impuestas y no significan que literalmente deba cumplir más de siete siglos encarcelada.

Curiosidad: ⚖️ ¿Cómo pueden sentenciar a alguien a 759 años si nadie puede vivirlos? En determinados procesos las penas correspondientes a distintos delitos se acumulan jurídicamente, produciendo cifras extraordinariamente altas, aunque después existan límites legales sobre el tiempo efectivo que una persona puede permanecer encarcelada.

Su historia provocó temor en la Ciudad de México durante los primeros años de este siglo porque las víctimas compartían un perfil especialmente vulnerable: eran mujeres adultas mayores atacadas principalmente dentro de sus propias viviendas. Barraza fue sentenciada por 16 homicidios, aunque distintas investigaciones periodísticas y policiales han manejado cifras mayores alrededor de los crímenes atribuidos históricamente al caso. Precisamente por esas diferencias, lo más correcto es distinguir entre los homicidios por los que fue judicialmente condenada y aquellos que llegaron a relacionarse con la investigación.

Uno de los elementos que convirtió el caso en fenómeno nacional fue el perfil de la responsable. Barraza había estado vinculada con la lucha libre bajo el personaje de “La Dama del Silencio” y utilizaba distintas formas de aproximarse a sus víctimas. Investigaciones periodísticas reconstruyeron que se presentaba ante algunas adultas mayores aparentando ofrecer asistencia o beneficios sociales para conseguir acceso a sus domicilios. Su captura ocurrió después del homicidio de una mujer de edad avanzada, cuando un hombre que se encontraba relacionado con el domicilio la vio salir y alertó sobre lo sucedido.

Curiosidad: 🤼 Antes de convertirse en uno de los nombres criminales más conocidos del país, Juana Barraza estuvo relacionada con la lucha libre y utilizó el personaje de “La Dama del Silencio”. Esa faceta terminó formando parte de la enorme atención mediática que rodeó posteriormente su caso.

Por eso su reaparición actual provoca una sensación difícil de ignorar. La mujer que durante años fue representada en fotografías policiales como una figura físicamente imponente ahora aparece envejecida y utilizando una silla de ruedas. Pero el paso del tiempo tampoco debería borrar la dimensión del expediente ni desplazar de la conversación a quienes fueron víctimas. La imagen puede despertar sorpresa e incluso preguntas sobre sus actuales condiciones de salud, pero su presencia en prisión responde a una sentencia por delitos que dejaron familias afectadas para siempre.

También es importante separar la entrega de apoyos dentro de un centro penitenciario de una supuesta reivindicación pública de Barraza. Las personas privadas de la libertad conservan derechos y los programas de atención pueden incluir higiene, salud o dispositivos de asistencia, independientemente de la gravedad de los delitos cometidos. El debate que sí puede plantearse es cómo se comunica públicamente una actividad de este tipo cuando frente a la cámara aparece una persona responsable de un caso criminal de enorme impacto, especialmente para evitar que la notoriedad del personaje termine eclipsando la memoria de las víctimas.

Curiosidad: 🎥 El interés por el caso continúa incluso después de dos décadas. En 2023 Netflix estrenó el documental “La Dama del Silencio: El caso Mataviejitas”, que volvió a colocar bajo análisis no solamente los crímenes, sino también errores, presiones y controversias surgidas durante la investigación.

El expediente, además, tiene capítulos que siguen provocando discusión. Antes de la captura de Barraza hubo otras personas señaladas dentro de la investigación; el caso de Araceli Vázquez, encarcelada años antes, llegó posteriormente a instancias judiciales para revisar posibles irregularidades. Por otra parte, la propia Barraza ha modificado su postura con el paso del tiempo y en entrevistas recientes ha proclamado su inocencia respecto de los homicidios, pese a la sentencia existente y a los elementos judiciales que llevaron a su condena. Es una muestra de por qué los grandes casos criminales deben recordarse a partir de expedientes y hechos comprobados, no solamente desde el personaje que construyen la televisión y las redes sociales.

Para quienes siguen esta historia desde OBR, la reaparición también permite recuperar una reflexión mucho más cercana: la protección de nuestros adultos mayores. Muchos viven solos, reciben visitas de desconocidos o abren sus hogares ante personas que aseguran representar instituciones, programas sociales o servicios. Mantener comunicación familiar, verificar identificaciones, confirmar directamente con las instituciones y evitar permitir el ingreso de desconocidos son hábitos sencillos que pueden reducir riesgos, particularmente entre personas que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad.

Curiosidad: 👵 Uno de los aspectos que volvió especialmente alarmante el caso fue precisamente la vulnerabilidad de las víctimas. Barraza conseguía acercarse a mujeres adultas mayores y entrar a sus hogares mediante engaños, aprovechando la confianza antes de cometer los delitos.

La fotografía actual de Juana Barraza puede resultar sorprendente, pero detrás de ella existe una historia que no debe convertirse solamente en curiosidad viral. Han pasado más de 20 años desde su captura, cambió su apariencia y cambiaron las generaciones que conocieron el caso en tiempo real; lo que permanece son los delitos por los que fue condenada y las familias que vivieron sus consecuencias. Su reaparición sirve para explicar a nuevas generaciones por qué su nombre quedó marcado en la historia criminal mexicana y, sobre todo, por qué las víctimas deben permanecer en el centro del recuerdo.

En OBRNoticias.com, “Las noticias que vale la pena conocer”, creemos que mirar estos casos desde OBR también puede servir para prevenir. Más allá del impacto de volver a ver a “La Mataviejitas” en silla de ruedas, vale aprovechar la conversación para preguntarnos por nuestros propios adultos mayores: ¿sabemos quién los visita?, ¿verifican a quienes llegan ofreciendo apoyos o servicios?, ¿tienen a quién llamar ante una situación sospechosa? Una noticia ocurrida lejos puede convertirse en una oportunidad para cuidarnos mejor aquí, en OBR.

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