Cuando no vale la pena quejarse

En alguna ocasión tuve la oportunidad de trabajar con una señora que reiteradamente manifestaba su queja ante el fuerte calor en un verano de tantos en Ciudad Obregón, me resultaba curioso porque a pesar de llegar en un carro último modelo con las ventanas arriba y con al parecer buen aire acondicionado, solo con bajar de su carro y llegar a la sala donde la consultaba, con eso era suficiente para que el calor la agobiara, considerando además que la sala misma tenia refrigeración.

En una buena ocasión decidí trabajar esa queja reiterada, y le comento lo siguiente: En un verano en Obregón, es evidente que hará un calor tremendo, yo me asustaría si no fuera así, de esa forma la llevé a una reflexión.

Hay cosas que podemos cambiar y hay otras que no, el calor en Ciudad Obregón es evidente que no se terminará durante uno y otro verano, por lo tanto tenía dos opciones, aceptar que el calor seguiría igual, o mudarse a alguna ciudad donde no se tuviera un clima tan extremo. Ante esta idea la clienta se negó a la posibilidad de mudarse a otra ciudad, dado que su esposo e hijos no podrían cambiar sus residencias, por los negocios que estos tenían establecidos, intervine de nuevo afirmándole que entonces estaba dispuesta a aceptar que en Ciudad Obregón siempre en todos los veranos tendría como mínimo 45 grados centígrados de sabroso calorcito.

Es curioso cómo nos resistimos a cambiar, por más absurda que sea la realidad pareciera que nos cuesta aceptar algo que no queremos, es parte de nuestra propia humanidad, pareciera que nos gusta equivocarnos una y otra vez de la misma manera, y aun así nos quejamos y nos quejamos por tener pésimos resultados en algo cuando no cambiamos lo que hacemos. Cambia lo que puedas cambiar y si no lo puedes cambiar entonces lo debes de aceptar, no hay más opciones, para desagrado de muchos, son las dos opciones que tenemos, el quejarse no cambia nada, y hay personas que disfrutan de quejarse.

Hay personas que se la pasan hablando mal de alguien que no toleran, pero siguen saliendo a tomar un café con esa persona, a pesar de no tolerarla. Y en cuanto pueden se la pasan quejándose de ella. Si algo no te agrada evítalo, cámbialo si lo puedes hacer, si no lo puedes hacer entonces acepta tu realidad, te aseguro que una vez que aceptes tu realidad de modo automático se vendrán una gran cantidad de posibles soluciones a tus problemas, pero mientras nos quejamos y nos quejamos pareciera que las posibilidades se borran una a una, acepta la posibilidad de ser cada día más feliz a pesar de que las cosas no sean necesariamente perfectas, disfruta del rico calor, ya que si te mudas a alguna ciudad más fresca, en más de una ocasión extrañaras ese calor, en más de una ocasión me ha pasado.

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ALEXIS HUMBERTO MEZA HIGUERA

LICENCIADO EN PSICOLOGÍA
INSTITUTO TECNOLÓGICO DE SONORA
CED. PROF. SON 025128
Cel. (644) 451-6807
alexismeza@msn.com
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