Lesiones sacuden al Tri rumbo al Mundial 2026: ¿quiénes sí llegarán a tiempo?
El camino de la Selección Mexicana rumbo al Mundial 2026 no ha sido sencillo y, a poco más de un año del arranque de la justa, las lesiones comienzan a marcar el panorama del equipo dirigido por Javier Aguirre. Varias bajas sensibles obligarán al cuerpo técnico a replantear estrategias y alternativas en una etapa clave de preparación.
Una de las ausencias que más pesa es la de Rodrigo Huescas, quien se había ganado la confianza del estratega nacional gracias a su regularidad y proyección. Sin embargo, una rotura de ligamentos sufrida en octubre de 2025 lo mantendrá fuera de las canchas alrededor de ocho meses, lo que prácticamente lo descarta para llegar en condiciones óptimas al Mundial.
Otro caso relevante es el de Luis Chávez, quien inició esta racha de mala fortuna en junio de 2025 al sufrir una rotura de ligamento cruzado durante un entrenamiento con la Selección. Tras pasar por el quirófano, su recuperación se estimó en ocho meses, lo que abre la posibilidad de verlo de regreso para febrero de 2026, aunque su nivel competitivo aún será evaluado.
El panorama es distinto para César ‘Chino’ Huerta, quien desde noviembre de 2025 arrastra una lesión en la pelvis. Las proyecciones médicas indican que podría volver a la actividad a mediados de enero de 2026 con el Anderlecht, lo que lo mantiene como una opción viable en el proceso rumbo a la Copa del Mundo.
Jesús Orozco Chiquete, por su parte, también enfrenta un escenario complicado. En diciembre de 2025 sufrió una luxación de tobillo con daño en ligamentos, una lesión que lo alejará de las canchas entre cuatro y seis meses, reduciendo considerablemente sus posibilidades de ser considerado para el Mundial.
Otros nombres como Santiago Giménez, Alexis Vega y Gil Mora permanecen bajo observación médica. Aunque algunos de ellos podrían regresar en cuestión de semanas, su evolución será clave para determinar si logran recuperar ritmo y continuidad en el momento decisivo.
Para Javier Aguirre, estas bajas representan un reto mayúsculo, pero también una oportunidad para ampliar el universo de jugadores y probar nuevas variantes. El proceso de aquí a 2026 será fundamental para consolidar un grupo competitivo, equilibrado y capaz de responder ante la adversidad.

