El pajarete, una tradición ranchera que sigue viva en Sonora
El pajarete es una de esas tradiciones que nacen en el campo y se mantienen vivas gracias a la transmisión de costumbres entre generaciones. Aunque su origen se sitúa en Jalisco, particularmente entre productores de leche del occidente del país, la bebida se ha extendido por diversas regiones de México, encontrando en Sonora un terreno fértil para su permanencia.
En los ranchos sonorenses, ganaderos y productores lácteos continúan elaborando el pajarete como parte de su rutina matutina, aprovechando el ingrediente que le da identidad y sabor único: la leche bronca, recién ordeñada de la vaca, rica en nutrientes y energía.
Esta bebida se ha convertido en una aliada para iniciar la jornada laboral, ya que su combinación ofrece un efecto revitalizante que ayuda a despabilar y mejorar el rendimiento físico, especialmente en labores del campo que inician desde muy temprano.
El pajarete puede prepararse de distintas maneras, dependiendo del gusto y la disponibilidad de ingredientes. Suele llevar café o chocolate, azúcar y algún licor que puede variar entre alcohol de caña, mezcal, tequila o incluso bacanora, bebida emblemática de Sonora.
En un video compartido en redes sociales, el fotógrafo sonorense Eduardo Velázquez muestra el proceso de preparación utilizando tequila blanco, explicando de forma sencilla cómo se integran los ingredientes antes de recibir el chorro de leche directamente de la ubre.
Durante la grabación, se observa cómo la mezcla comienza a espumar gracias a la presión con la que entra la leche, generando una textura similar a la de un capuccino, pero con un sello completamente ranchero y tradicional.
Aunque no es una bebida para todos, ya sea por la intensidad de la lactosa o por el consumo de leche sin pasteurizar, el pajarete sigue siendo un símbolo de identidad rural que despierta curiosidad y respeto por las prácticas del campo.
Para las y los habitantes de Ciudad Obregón, esta tradición representa una conexión directa con la vida ranchera que forma parte de la historia del Valle del Yaqui, recordando la importancia de conservar y conocer las costumbres que dan forma a la cultura regional y fortalecen el sentido de pertenencia.


