Cuando el abandono pesa más que la vida
El silencio que envolvía una vivienda en Mosman Park, Perth, escondía una de las tragedias más dolorosas de los últimos años. Jarrod Clune y Maiwenna Goasdoue fueron encontrados sin vida junto a sus hijos adolescentes y sus mascotas, en un acto que hoy sacude conciencias y deja una herida abierta en la discusión sobre el abandono institucional y la salud mental.
Leon y Otis, de 16 y 14 años, vivían con autismo severo y requerían cuidados permanentes. Sus padres dedicaron la vida entera a protegerlos, a acompañarlos, a resistir el desgaste físico y emocional que implica cuidar sin descanso. Durante años tocaron puertas, pidieron apoyo y suplicaron ayuda que nunca llegó de forma suficiente.
Según testimonios de personas cercanas, el sistema australiano de apoyo a personas con discapacidad les negó asistencia de manera reiterada. Los recortes recientes de fondos habrían sido el golpe final. “Les decían que sus hijos eran demasiado difíciles”, relató un allegado. Palabras que, lejos de ser técnicas, terminaron siendo una sentencia emocional.
Antes de morir, la familia dejó una nota clara y estremecedora: “No entren, llamen a la policía”. Dentro del hogar, otra carta detallaba la planeación del acto y hasta la manera de manejar sus asuntos financieros. No hubo signos de violencia ni forcejeos; fue una despedida silenciosa, pensada, dolorosamente ordenada.
La tragedia no solo terminó con cuatro vidas humanas y tres mascotas; también dejó al descubierto el agotamiento extremo de quienes cuidan, aman y sostienen sin red de apoyo. Padres que llegaron a sentir que el amor ya no era suficiente para resistir un sistema que les dio la espalda.
Historias como esta duelen porque no son ajenas. En Ciudad Obregón, muchas familias también viven jornadas interminables cuidando a hijos, padres o hermanos con condiciones especiales, luchando contra trámites, burocracia y la sensación constante de estar solos frente a un problema que rebasa a cualquiera.
Este caso no debe quedarse como una nota lejana ocurrida en otro país. Es un llamado urgente a mirar, escuchar y actuar. A reforzar redes de apoyo, exigir políticas públicas humanas y, sobre todo, a no dejar solas a las familias que cargan silencios demasiado pesados.
Desde OBR Noticias, “Las noticias que vale la pena conocer”, compartimos esta historia con profundo respeto y dolor, con la esperanza de que también en Cajeme sirva para reflexionar, organizarnos y construir una comunidad más empática, donde nadie tenga que sentir que la muerte es la única salida.


