Uy, sí, los “clasistas” de la Modelo, no vaya a ser…

Con el boom de las redes sociales digitales y el ascenso de la corrección política como modus operandi (más que como modus vivendi) se ha vuelto insoportable la estupidez y la hipocresía de las buenas conciencias que todo les duele. En esa bolsa cabemos los inmaculados ciudadanos y los medios de comunicación también.

Es el caso de Sin Embargo (SE), portal noticioso que se ha sumado a la oleada de ataques malintencionados hacia los vecinos de la colonia Modelo, aquí en Hermosillo, que lo único que buscan es limpiar la mancha de indigentes que les ha robado la tranquilidad, fenómeno muy conocido en esta desnaranjada ciudad, especialmente en años recientes.

Pues bien, resulta que SE tuvo la gran idea de tergiversar el contenido de la demanda ciudadana inventando (WHAT THE FUCKING FUCK!) que los vecinos van contra los “migrantes”, sector poblacional -o palabra, según se quiera ver- que jamás aparece en el volante repartido por los vecinos en el barrio en aras de boicotearlos: repito, a los indigentes, no a los migrantes.

Y es que la diferencia -usted lo sabe mejor, avispado lector- es mucha: un indigente es alguien que ha renunciado a la imagen pero sobre todo a hacer futuro; un migrante, en cambio, es alguien que lucha por hacerse de un futuro, ya para él, ya para los suyos. Qué sucede, que Sin Embargo se adhiere a la retórica nacionalista ramplona que tejida en torno a Donald Trump, y si no lea nomás cómo inicia su nota: “En el México que no quiere muros”… Ay, qué lindos. Lean la entrada completa:

…”y, por supuesto, para los migrantes”. Bien ahi, “Redacción”. Enseguida, equipara lo de Hermosillo con lo de Tierra Blanca

Lo decía líneas arriba y lo reitero: qué maneras de insuflar a las masas. Por supuesto, somos campeones (los mexicanos, no se diga los sonorenses) en racismo y clasismo, pero de eso a invisibilizar los problemas causados por indigentes y migrantes, o peor aún, a trastocar el sentido de una demanda por demás legítima, hay mucha diferencia. Y bueno, como era de esperarse en una sociedad idiota, que no lee nomás comenta, ahí va la turba iracunda a manifestar su “vergüenza”, “qué oso”, “somos nota nacional”… Uy, sí, no vaya a ser.

Y a todo esto, ¿usted ha leído el volante que aquí nos tiene? Ai’ le va:

Dónde estan los migrantes? Aún más, ¿dónde el clasismo? Ahora resulta que todos hemos adoptado a un indigente. Ajá. Que si lo vemos estropear la basura, rayar el carro o asustar a los niños, sonreímos y decimos “pobre señor, él no tiene la culpa”. Ajá, ta güeño. “Venga, señor indigente, apesta a rayos pero no importa, mi casa es su casa”… ¿Saben qué?, chupen pero no mamen.

OJO, cuando la nota de Sin Embargo, periodismo digital con rigor (así dice su eslogan) es compartida en Facebook,
hoy día el principal enlace entre medio y lectores, dice llanamente “expulsar a migrantes”, ya ni siquiera “migrantes indigentes”, como reza la cabeza de la nota.

Escrito por Benjamín Alonso / Crónica Sonora

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