Regresar ejército a los cuarteles, una irresponsabilidad, afirma Durazo

Regresar ejército a los cuarteles, una irresponsabilidad, afirma Durazo

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño, indicó que de no aprobarse la Guardia Nacional, se retiraría de las labores de seguridad pública al Ejército para regresarlo a sus cuarteles, lo que sería una irresponsabilidad ante las actuales circunstancias del país.

En el marco del análisis de la iniciativa en materia de Guardia Nacional en la Comisión de Puntos Constitucionales, el funcionario federal defendió la creación de esa nueva corporación y sostuvo que las condiciones en materia de seguridad “son dramáticas”.

Señaló que quieren acabar con la simulación que ha habido, en dónde si bien la seguridad pública es una tarea del ámbito civil se ha venido cumpliendo con el Ejército y la Marina, “nosotros no vamos a aceptar eso de ninguna manera”, toda vez que la policía militar y naval están en una condición legal irregular.

Por ello, Durazo Montaño llamó a dar el paso de la constitución de la Guardia Nacional para regularizar la presencia de esos elementos en tareas de seguridad pública.

Advirtió que “si eventualmente el Congreso tomará la decisión de no avalar la Guardia Nacional, espero que no sea así, pero nosotros en esa circunstancia retiraríamos al Ejército completamente a los cuarteles”.

Indicó que tras explorar todos los escenarios se llegó a la propuesta de crear la Guardia Nacional, ya que de los 37 mil elementos de la Policía Federal, 12 o 15 mil están en tareas administrativas y solo quedan 25 mil elementos para garantizar la seguridad pública de 130 millones de mexicanos.

Dijo que tan solo en la Ciudad de México hay 80 mil elementos y el gobierno federal tiene 25 mil para todo el país, de los cuales si se dividen en tres turnos, se tienen ocho mil elementos para garantizar la seguridad pública de la nación.

El secretario de Seguridad agregó que “si se quiere ir por esa vía, se tendría que agregar 18 mil elementos en el transcurso de seis años y pedirle a la ciudadanía que esperen 18 años para estar en condiciones de garantizar seguridad”.

Mencionó que otro reto es de carácter presupuestal, pues hay quienes proponen sumar 150 mil personas, pero en las actuales circunstancias se necesita optimizar los recursos con los que cuenta el Estado mexicano para cumplir su responsabilidad de garantizar la seguridad de la población.

En ese sentido Alfonso Durazo reconoció que no se está en condiciones de echar mano de recursos adicionales a aquellos con los que cuenta el Estado para garantizar la seguridad.

Dijo que parte del problema es la falta de coordinación entre las instancias responsables de la seguridad y por ello la propuesta de crear la Guardia Nacional da tres garantías fundamentales: tiempo, capacidad para construir una organización que dé respuesta cercana e inmediata, además de optimizar los recursos del Estado mexicano.

El funcionario dejó claro que la Guardia Nacional sería una institución militar permanente, dependiente de la Secretaria de la Defensa Nacional, pero en términos operativos dependerá directamente del presidente de la República.

Aseveró que será un organismo de elite que se convierta en un referente internacional por su desempeño, calidad, exigencia y respeto a los derechos humanos, será un instrumento operativo de las políticas de seguridad.

En ese sentido, refrendó que todos los elementos que formen parte de ese organismo serán capacitados y evaluados para que realicen su función de la mejor manera en beneficio de la ciudadanía.

Ante los diputados reiteró que se acabará con la corrupción en todos los cuerpos de seguridad, comenzando de arriba hacia abajo, es decir, en todos los niveles para garantizar eficiencia y transparencia en la tarea que desempeñan.

El titular de la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, indicó que “no vamos a ser cómplices de nadie que cometa una irregularidad o viole a los derechos humanos, porque estos, debe respetarse en todo momento”.

Aseguró que es prioritario haya un proceso de depuración de los cuerpos de seguridad, pues muchos de los ilícitos, se cometen por la corrupción que existe en las corporaciones, lo cual es imprescindible terminar.

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