Las fobias sexuales más comunes en hombres y mujeres

En muchas ocasiones, las prácticas que originan la fobia se consideran peligrosas por el afectado y se presenta un mecanismo de defensa que lo lleva a escapar de la situación.

Aunque el origen de las fobias sexuales pueden ser varios, los principales motivos son la falta de educación e información sexual, experiencias desagradables, fantasías personales y los malos comentarios recibidos por el sexo.

En las mujeres, las más frecuentes son la dispaurenia, es decir, el miedo al dolor en la penetración; y el vaginismo, la contracción de los músculos de la vagina, muslos o espalda, sudoración profusa y un miedo que se extiende incluso al ir al ginecólogo.

Mientras que en los hombres, es el aspecto de creer que tienen un pene pequeño, aunque su tamaño entre dentro de lo normal; y la creencia de no dar “la talla” ante una mujer, lo que ocasiona una impotencia situacional, derivada de un bloqueo.

Otras fobias poco conocidas

Pero también existen otras fobias relacionadas al sexo, como la agrafobia, miedo al abuso sexual; erotofobia, a hablar de las relaciones sexuales; eurotofobia, a los genitales femeninos; galofobia, a los genitales masculinos; genofobia, a las relaciones sexuales; ginmofobia, a la desnudez; heterofobia, al sexo opuesto; homobofia, a los homosexuales o volverse homosexual; itifalobobia, tener una erección; venustrafobia, a las mujeres guapas; o parafobias, a las perversiones sexuales.

El especialista Eugenio López, psicólogo-sexólogo, indicó que estas fobias pueden solucionarse para tener una sexualidad placentera, pero entre más tiempo pasa, es más difícil eliminarlas y es importante tener disponibilidad para hacerlo y acudir con un profesional.

En las fobias sexuales, comentó, siempre hay un pensamiento recurrente que bloquea y que hace a la persona incapaz de realizar la relación, y aunque no elimina el deseo sexual, sí se ve afectado.

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